sábado, 27 de abril de 2013

Amelia Biagioni

Poeta argentina, comenzó a publicar a
los treinta y ocho años. Sin incursionar
en otros géneros y renunciando a lo
prolífico para dar prioridad al trabajo
cuidadoso con el material poético, su
producción se llevó a cabo a lo largo
de casi cincuenta años y abarca seis
libros y un largo poema póstumo.
Después de ser honrada con la Faja
de Honor de la Sociedad Argentina
de Escritores, premio que recibió
por el primero de sus libros "Sonata de soledad", su
segundo libro fue "La llave" en 1957, 2º Premio
Municipal de Poesía, cuando salió la segunda edición de
"Sonata de Soledad".
Diez años después publicó "El Humo", libro que le valió
el Premio Municipal de Poesía y mención en el certamen
Nacional de Poesía. Las "Cacerías" de 1967, con este libro
recibió el Premio Luis Borges de la Fundación Argentina
para la Poesía. Publicó "Estaciones de Van Gogh", de
1984, donde demuestra el profundo conocimiento que
tenía de la vida del pintor.
"Regio de Fuga", fue su último libro publicado.

Algunos poemas de Amelia Biagioni:

LLUVIA

Llueve porque te nombro y estoy triste,
porque ando tu silencio recorriendo,
y porque tanto mi esperanza insiste,
que deshojada en agua voy muriendo.

La lluvia es mi llamado que persiste
y que afuera te aguarda, padeciendo,
mientras por un camino que no existe
como una despedida estás viniendo.

La lluvia, fiel lamido, va a tu encuentro.
La lluvia, perro gris que reconoce
tu balada; la lluvia, mi recuerdo.

Iré a estrechar tu ausencia lluvia adentro,
a recibir tu olvido en largo roce:
Que mi sangre no sepa que te pierdo.
(Amelia Biagioni)

ME PREGUNTAS

Me preguntas si vive de veras un poeta
y piensas que has tocado la llaga de mi oficio...
Mírame. ¿Puedes tú, sin ningún artificio,
beber así en la estrella sin dejar el planeta?

Las rimas, palpitantes, me las da el universo.
Por ejemplo: me gusta la palabra colina,
y siempre que la canto, deja una golondrina
sobre mi voz su nombre, con giro azul de verso.

Yo te digo: Se vive más hondo en la poesía.
Ya ves, soy nada menos que un corazón sin fin,
un corazón sangrante, con sangre de violín,
que vuela sin soltar su sombra todavía.

Y -¿oyes? - tengo una alondra sonando en mi bolsillo;
puedo tañer los ángeles que pueblan la mañana;
y estoy cerca de todo y a la vez muy lejana,
con esa claridad que en la noche es el grillo.

(Amelia Biagioni)











"Estaciones de Van Gogh", es otro hito indispensable.
Sus versos apasionados, clarividentes, asumen una
suerte de celebración de la vida, como los cuadros
aparentemente atormentados del pintor holandés,
cuyo espíritu se funde y confunde con el alma de la
poeta.


No puedo privarme, aunque esté enfermo,
de algo más grande que yo, que es mi vida:
la potencia de crear.
Vincent Van Gogh

Coronado de llamas en la noche cerrada
por mirasoles muros ciegos
pinta el transido Vincent del espejo
mientras la oreja ilimitada
una mitad sujeta y la otra andante
escucha en el dolor y el cosmos.

(Amelia Biagioni)De: "Estaciones de Van Gogh"

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